Vinicius rescata los tres puntos en el Bernabéu y mantiene al Madrid vivo en Liga

0
Mbappé y Vinicius

Mbappé y Vinicius celebrando sus goles. Fuente: @realmadrid (X)

El 2-1 ante el Rayo, con firma de Vinicius y Mbappé dan un salvavidas al Madrid que aún ve cerca el título de Liga.

Tirar una moneda al aire y ver hacia qué lado cae. Victoria o derrota. Tras el partido contra el Benfica, hay heridas que se han vuelto a abrir y dudas que se están dibujando. El Bernabéu ha dejado claro que no puede decidirse. En una mezcla entre pitos y aplausos, los de Arbeloa se han llevado los tres puntos con sufrimientoante el Rayo Vallecano (2-1) para seguir con vida en LaLiga, aunque con cierto sabor amargo.

El golpe anímico tras el duelo europeo ante el Benfica aún pesaba, y se notó en el ambiente. Pero, en medio de esa incertidumbre, apareció Vinicius Jr. para ejercer de salvavidas. En el minuto 15, el brasileño se inventó una jugada de las suyas: se coló en el área, dejó atrás a su par con una danza eléctrica y definió con precisión a la escuadra, imposible para Batalla. Un gol que parecía encarrilar la noche, pero que no logró disipar todas las dudas.

Porque si algo preocupa en este Madrid no es su capacidad ofensiva, sino lo que ocurre metros atrás. La defensa, castigada por las lesiones, ha ido perdiendo efectivos jornada tras jornada, y eso se traduce en fragilidad. Courtois sostiene al equipo con intervenciones de mérito, pero el equilibrio sigue sin aparecer.

La advertencia se confirmó nada más arrancar la segunda mitad. De Frutos aprovechó un desajuste para firmar el empate (1-1) y poner el miedo en el cuerpo a un Bernabéu que ya intuía otra noche complicada. El Madrid, con el agua al cuello, buscó reaccionar más por impulso que por claridad.

En el minuto 63, Courtois evitó el desastre con una intervención salvadora, mientras Gonzalo destacaba como el único atacante comprometido en tareas defensivas. Poco después, Mbappé rozó el gol en una acción de puro talento: sombrerito al portero y, con todo a favor, su disparo se estrelló en el palo. El estadio no se lo podía creer.

El partido se enredó aún más con la expulsión de Pathé Ciss tras una dura entrada sobre Ceballos, que dejó al Rayo con diez. El Madrid apretaba, pero sin precisión, sin claridad, con más corazón que fútbol. Y cuando todo parecía abocado a un empate que sabía a derrota, llegó el desenlace más dramático. En el minuto 97, Brahim provocó un penalti que desató la locura. Mbappé asumió la responsabilidad y no falló. Gol, 2-1, y explosión en el Bernabéu.

Una victoria sufrida, agónica y llena de matices. El Real Madrid sigue vivo en la pelea por la Liga, pero las dudas siguen sobrevolando el estadio. Arbeloa tiene trabajo por delante: ajustar la defensa, encontrar estabilidad y convencer a una afición que, de momento, sigue sin tener claro hacia dónde caerá la moneda.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *