El Madrid despierta del sueño con el empate ante el Girona
Valverde celebrando un gol. Fuente: @realmadrid (X)
El gol de Thomas Lemar en el 61 acabó con la alegría de Valverde y del madridismo, quienes dieron la liga por perdida en casa.
El Real Madrid no encontró lo que buscaba. Ni victoria, ni despegue anímico, ni señales claras de reacción antes de su cita europea en Múnich. El 1-1 ante el Girona en el Santiago Bernabéu dejó una sensación espesa, como de oportunidad desperdiciada, y confirmó que el equipo atraviesa un momento de dudas justo cuando la temporada entra en su tramo decisivo.
El conjunto blanco salió con intención, dominando y acercándose con frecuencia al área rival durante la primera mitad. Sin embargo, esa superioridad territorial nunca se tradujo en eficacia. Las ocasiones aparecían, pero se apagaban en el último instante, como si al equipo le faltara claridad en los metros finales. Vinicius insistió sin precisión y Mbappé tampoco encontró el camino del gol, prolongando una racha discreta en cuanto a acierto.
Mientras tanto, el Girona resistía sin excesivos apuros, sostenido por la falta de puntería local y por la seguridad de Gazzaniga. El paso de los minutos fue diluyendo el empuje inicial del Madrid, que perdió frescura y ritmo antes del descanso.
No fue hasta bien entrada la segunda mitad cuando el marcador se movió. En el minuto 50, una acción bien hilada terminó con un pase de Brahim hacia Valverde, que no perdonó desde la frontal. El uruguayo, uno de los pocos jugadores constantes en este tramo de curso, firmó el 1-0 y parecía encender una chispa de optimismo.
Pero ese impulso duró poco. El Madrid volvió a mostrar una de sus debilidades recientes: la incapacidad para sostener ventajas. Lejos de sentenciar el encuentro, el equipo permitió que el Girona creciera con el paso de los minutos. El conjunto de Míchel, sin necesidad de dominar, encontró el empate y volvió a castigar a un rival que no supo cerrar el partido.
El tramo final estuvo marcado por la precipitación blanca y por la polémica. Los jugadores del Madrid reclamaron con insistencia un penalti sobre Mbappé que el árbitro no señaló, una acción que pudo cambiar el desenlace. La protesta, sin embargo, no ocultó lo esencial: al equipo le faltó contundencia para resolver antes el encuentro.
Arbeloa movió el banquillo en busca de soluciones, pero ni los cambios ni el empuje final lograron romper la igualdad. El Girona, ordenado y competitivo, se llevó un punto que confirma su buen rendimiento ante el Madrid esta temporada.
El Bernabéu despidió a los suyos con cierta frialdad, consciente de que LaLiga se aleja y de que las sensaciones no invitan al optimismo. Ahora, toda la atención se dirige a Múnich. Allí, el Madrid necesitará algo más que fe para sostener sus aspiraciones europeas.
