El Real Madrid se impone ante un Oviedo descendido
Kylian Mbappé celebrando un gol. Fuente: @realmadrid (X)
Gonzalo y Bellingham dan la victoria a los blancos en casa ante un Oviedo ya descendido, con la liga más que decidida y en medio de los pitos a Mbappé.
El Santiago Bernabéu vivió una de esas noches de final de temporada en las que el fútbol parece casi un trámite. Sin objetivos reales en juego y con el título ya lejos, el Real Madrid superó con comodidad a un Real Oviedo descendido en un encuentro frío, marcado más por el ambiente y los pitos a Mbappé, que por lo ocurrido sobre el césped.
El equipo dirigido por Arbeloa resolvió el partido sin grandes alardes, en un contexto de evidente desconexión entre grada y equipo. La afición, que ya había mostrado su descontento en otros momentos del curso, optó esta vez por una mezcla de indiferencia y resignación. Solo hubo una excepción clara: Kylian Mbappé.
El delantero francés fue el foco de los pocos momentos de tensión. Desde que salió a calentar, y especialmente cuando saltó al campo en el tramo final, recibió una sonora pitada por parte del público. Hasta hace poco uno de los protegidos del Bernabéu, su actitud en las últimas semanas no ha pasado desapercibida y la grada quiso hacérselo saber.
Más allá de ese episodio, el partido tuvo ritmo de amistoso. El Oviedo, ya descendido, ofreció poca resistencia y apenas generó peligro. Superado durante gran parte de la temporada, el conjunto asturiano afrontó su visita al Bernabéu como una despedida sin demasiadas aspiraciones, aunque con el aliciente emocional de cerrar el curso en uno de los grandes escenarios del fútbol español.
El momento más emotivo de la noche llegó con la ovación a Santi Cazorla, reconocido por el estadio madridista en su posible despedida. También recibió aplausos Dani Carvajal al entrar en la segunda mitad, en lo que podría ser uno de sus últimos partidos en casa.
En lo estrictamente futbolístico, el Real Madrid resolvió con dos acciones puntuales. Gonzalo abrió el marcador poco antes del descanso con una buena maniobra dentro del área, demostrando instinto de delantero. Ya en la segunda mitad, Bellingham firmó el segundo con un gol de calidad, uno de esos destellos que recuerdan su talento pese a un tramo final de temporada irregular.
Poco más dejó el encuentro. Sin intensidad, sin tensión competitiva y con numerosos asientos vacíos, el Bernabéu reflejó el estado anímico de un equipo y una afición que ya miran hacia el futuro. Con la temporada prácticamente cerrada, el Real Madrid se limita a cumplir mientras espera cambios y nuevos retos en el próximo curso.
