El Real Madrid Castilla golea al filial del Celta en el Di Stéfano
Jacobo en el partido contra el Racing de Ferrol. Fuente: @jacobo.ortegaa (Instagram)
Jacobo, Joan Martínez, Liberto y Valdepeñas firman el 5-1 del Castilla en casa ante un filial del Celta que no pudo rehacerse.
El Real Madrid Castilla convirtió una noche que empezó torcida en una exhibición de carácter, talento y pegada. El filial blanco goleó al Celta Fortuna por 5-1 en el Alfredo Di Stéfano, en un partido que reflejó a la perfección la esencia de un equipo joven: vulnerable al inicio, pero arrollador cuando encuentra ritmo.
El encuentro arrancó con sobresalto. Apenas corría el minuto 5 cuando Jacobo, en una acción desafortunada, introdujo el balón en su propia portería. El golpe parecía abrir grietas en el Castilla, pero lo que vino después fue una reacción de equipo grande.
Lejos de descomponerse, los de Julian López de Lerma dieron un paso adelante. Joan Martínez empató tras una jugada a balón parado, y justo antes del descanso, Liberto culminó la remontada con un gol que cambió el pulso emocional del partido.
La segunda mitad fue un monólogo blanco. El Castilla, liberado, encontró espacios y empezó a castigar sin piedad. Valdepeñas amplió la ventaja nada más reanudarse el juego, y entonces emergió la figura de Jacobo: del error inicial a protagonista absoluto con un doblete que selló la goleada.
El 5-1 final no solo refleja la diferencia en el marcador, sino también la evolución del partido: de la incertidumbre inicial a la autoridad total. El Castilla terminó imponiéndose en intensidad, precisión y ambición ofensiva, con una segunda parte en la que desbordó completamente al filial celeste.
Más allá del resultado, el partido dejó varias lecturas claras:
- la capacidad de reacción del equipo
- el impacto del balón parado
- y el talento emergente de jugadores como Jacobo o Joan Martínez
En Valdebebas, el Castilla volvió a demostrar que, cuando conecta, puede ser un equipo devastador. Un vendaval joven, imprevisible y, por momentos, imparable.
